Noticias de la Fundación Fernando Rielo.

Para que todo sea, de Francisco Jiménez Carretero (Albacete, España) gana el XLII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística.

“La poesía recrea lo que no puede hacer la ciencia: el doliente pensamiento de una criatura humana que no logra descifrar el misterio de sí misma” (Fernando Rielo)

La obra Night of Taking Flesh, de John F. Deane (Dublín, Irlanda) se ha hecho acreedora de una Mención de Honor por los miembros del Jurado.

La proclamación de la obra ganadora ha tenido lugar en acto público desarrollado en el Aula Magna de la Universidad Pontificia de Salamanca, este viernes 16 de diciembre, a las 18h de España.

Con el poemario Para que todo sea, el albaceteño Francisco Jiménez Carretero ha obtenido el XLII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, con una dotación de 7.000 €, la edición de la obra y una medalla conmemorativa. La obra ha sido seleccionada de entre 232 poemarios procedentes de 27 países.

En Para que todo sea el poeta nos acerca “un cielo vivido a golpe de sufrimiento como nos revela en este cuarteto lira: No me importa si el cielo, / alguna vez, se viste de tormenta, / Dios allí se aposenta /y yo hacia allí procuraré mi vuelo.La obra aparece dividida en cuatro secciones que discurren formando una unidad de tono y actitud. En la primera, el poeta glosa motivos de la poesía mística clásica, dándoles un nuevo fulgor, todos ellos transmiten la experiencia interior hecha encarnación vital y lucidez consciente sobre el trasfondo del tiempo, a veces presidido por cierto matiz melancólico y crepuscular pleno, no obstante de una ilusionada expectativa de un cielo cada vez más cercano, en el que Dios aguarda: “Porque Dios está, ahí, / en la presteza de un abrazo / que explosiona de amor cuando el silencio grita / y en el nacer sencillo de las horas /…/ Mi casa se ha encendido de repente / con la luz que proclama su mirada, / porque Dios es / y está aquí para que todo sea”.

El acto estaba presidido por el Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca, y Obispo de Ciudad Rodrigo-Salamanca, el Rvdmo. Mons. José Luis Retana Gozalo, y la Excma. Dra. Dª Mirian de las Mercedes Cortés Diéguez anfitriones, un año más, de este Premio Mundial de Poesía Mística. Mons. Retana afirmó en sus palabras de bienvenida, como “en el corazón de la poesía auténtica siempre hay sabor de eternidad”, y concretamente, sobre la poesía mística afirmó que “es personificación, rostro, de un alma unida a lo divino”.

El Presidente de la Fundación Fernando Rielo, P. Luís Casasús Latorre en su Mensaje, dirigido a todos los asistentes calificaba la poesía mística como un don. Recogiendo unas palabras del Papa Francisco afirmaba que «El arte, además de ser testigo creíble de la belleza de lo creado, es instrumento de evangelización, pues el artista es testigo de lo invisible»1. El poeta místico es, en este sentido, un artista que pone al servicio del ser humano su fe y su amor con la intención de transformar la cotidianidad en perennidad transcendente.

Más adelante recordaba unas palabras del poeta místico y Fundador del Premio, Fernando Rielo, en el acto de proclamación del XIX Premio Mundial de Poesía Mística, unas palabras que aunque pronunciadas en 1999, podemos considerarlas de plenamente actuales: «Hoy más que nunca nuestra sociedad tiene necesidad del poeta místico: ese alguien que sabe elevar su experiencia de Dios a arte. No debe pasar desapercibido este hecho a aquel que se sabe cristiano, o judío, o musulmán, o budista, o, simplemente, religioso de cualquier religión. El teólogo católico, Karl Rahner, vaticinaba que el cristiano del futuro o será un ‘místico’ o no podrá ser cristiano. Porque la espiritualidad del futuro no se apoyará en convicciones o en ambientes religiosos generalizados, sino en la experiencia de Dios y en la decisión personal.»

Para concluir, el Presidente del Premio recordaba las palabras de nuestro Premio Nobel, Vicente Aleixandre, “Sí, poeta: el amor y el dolor son tu reino”. “Quien desea ser un buen poeta” -seguía afirmando-, y sobre todo poeta místico, debe tener en cuenta el dolor del amor. No hace mucho tiempo, el papa Francisco afirmaba que «Al mundo de hoy le falta llorar, lloran los marginados, lloran los que son dejados de lado, lloran los despreciados, pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades no sabemos llorar»2. El verdadero amor es don conquistado por las lágrimas; por eso, sentencia Fernando Rielo: «No hay lágrima de la que Dios / no guarde preciosa memoria. // Toda lágrima es un universo»3.

Los otros finalistas fueron

José Acosta (Nueva York, EEUU), Edgardo Iván Alarcón Romero (Curicó, Chile), Antonio Bocanegra Padilla (San Fernando, Cádiz, España), Antonio Díaz Tortajada (Valencia, España), María Nieves Díez Taboada (Madrid, España), Carlos González García (Fresnedillas de la Oliva, Madrid, España), Adela Guerrero Collazos (Cali, Colombia), Jesús Antonio Loya González (Chihuahua, México) y Jesús Martínez García, Jesús (Zaragoza, España)

El Jurado estuvo conformado por D. Luís Casasús Latorre, Presidente de la Fundación y del Jurado; el Dr. Enrique Baena Peña, profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Univ. de Málaga, el Dr. Tomás Albadalejo Mayordomo, también profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, de la Universidad Autónoma de Madrid; D. David Gregory Murray, Crítico literario y el Dr. D. José Mª López Sevillano, Secretario Permanente del Premio.

La presente edición del Premio ha contado con un amplio Comité de Honor conformado por el Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos Osoro Sierra, Cardenal Arzobispo de Madrid, Excmo. y Rvdmo. Mons. José Luis Retana Gozalo, Obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo, Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca; Excmo. y Rvdmo. Mons. Jesús Pulido Arriero, Obispo de Coria-Cáceres y Vice Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca; Excmo. Sr. D. Luis María Anson Oliart, Miembro de la Real Academia Española; Excma. Dra. Dª Aurora Egido Martínez, Secretaria de la Real Academia Española; Excmo. Dr. D. Darío Villanueva Prieto, Miembro de la Real Academia Española; Excmo. Dr. D. Luis Alberto de Cuenca, Miembro de la Real Academia de la Historia y poeta; Excma. Dra. Dª Mirian de las Mercedes Cortés Diéguez, Rectora Magnífica de la Universidad Pontificia de Salamanca; Excmo. Dr. D. Enrique Sanz Giménez-Rico, Rector Magnífico de la Universidad Pontificia Comillas; Excmo. Dr. D. Daniel Sada Castaño, Rector Magnífico de la Universidad Francisco de Vitoria; Excmo. Dr. D. Emilio Lora-Tamayo D’ Ocón, Rector Magnífico de la Universidad Camilo José Cela; Excmo. Dr. D. Javier Prades López, Rector Magnífico de la Universidad Eclesiástica San Dámaso; Excmo. Dr. D. Rafael Rodríguez-Ponga y Salamanca, Rector Magnífico de la Universidad Abat Oliba CEU; Excma. Dra. Dª. Rosario Sáez Yuguero, Rectora Magnífica de la Universidad Católica de Ávila; Excmo. Sr. D. Juan Van-Halen Acedo, Poeta y Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles; Excmo. Sr. D. Ramón Pernas López, Escritor. Miembro de la Academia Pontificia Auriense-Mindoniense de San Rosendo; Excmo. Dr. D. Santiago Acosta Aide, Rector Canciller de la Universidad Técnica Particular de Loja (Ecuador); Excmo. Dr. D. Jesús Muñoz Diez, Pro Rector de la Universidad Pontificia de Ecuador Sede Ibarra; Excma. Dra. Dª Luján González Portela, Pro Rectora de la Universidad Pontificia de Ecuador Sede Santo Domingo; Ilmo. Dr. D. Bruno Rosario Candelier, Director de la Academia Dominicana de la Lengua; Ilma. Dra. Dª Ruth Fine, Presidenta de la Asociación Internacional de Hispanistas; Ilmo. Dr. D. Gabriele Morelli, Presidente de la Asociación de hispanistas italianos, Premio Ñ 2022 otorgado por el Instituto Cervantes; Ilmo. Dr. D. Jaime Siles Ruiz, poeta, Catedrático de la Universidad de Valencia; Ilmo. Dr. D. Andrés Sánchez Robayna, poeta, Catedrático de la Universidad de La Laguna; Dr. D. Carmelo Guillén Acosta, poeta. Director de la colección Adonais de Poesía; Dr. D. Jerzy Nawojowski, OCD, Director del Centro Internacional Teresiano Sanjuanista; Sr. D. Carlos Aganzo, escritor, Subdirector de la Fundación Vocento

Esta XLII edición, es la primera ocasión en la que el Acto del Fallo vuelve a realizarse de forma presencial, tras dos años en los que el acto de proclamación fue on-line debido a la pandemia. Y el lugar de celebración ha vuelto a ser el Aula Magna de la Universidad Pontificia de Salamanca, sede que ya acogiera el fallo de la última edición presencial. En esta ocasión, el acto ha podido ser seguido desde todo el mundo a través de un canal de YouTube, lo que ha facilitado la asistencia de numerosas personas de diferentes países.

Por último, el carácter ecuménico del premio ha hecho que lo hayan obtenido poetas de distintas confesiones religiosas, demostrando la capacidad de la poesía mística para unir a las culturas y a las religiones.

Breves notas biográficas de Francisco Jiménez Carretero

Francisco Jiménez Carretero Nacido en Barrax (Albacete), es Maestro de Enseñanza Primaria y Licenciado en Humanidades por la Universidad de Castilla-La Mancha. Forma parte del grupo literario Alcandora. Su poesía figura en diversas antologías del género.

Tiene publicados numerosos poemarios, muchos de ellos fueron premiados en distintos certámenes poéticos, entre ellos: Con la Tierra de por medio (Col. Cervantino), Veinte Oraciones de Amor y una Canción de Esperanza, Aún se forjan navajas…, Plaquette: El Lenguaje del acero, Más allá del instante, Cuántas veces seremos el Otoño, galardonado con el I Premio Elías López Roldán; Espacio interior, XVIII Premio Aurelio Guirao de Cieza (Murcia), y Y no te vi, Señor, y estabas, Finalista del XXXVI Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, o Las horas sin dueño, Premio Internacional Alcap de Poesía, en prensa.

Además de los citados premios, Jiménez Carretero ha recibido numerosos premios poéticos por toda la geografía española.

Es Gran Comendador de la Orden Literaria FRANCISCO DE QUEVEDO de Infantes (Ciudad Real). Cuervera de Oro de Barrax. Cuchillero Mayor del Año 2014 Albacete. Albacetense distinguido 2011 por la Peña de Albacete en Madrid.

Fragmentos del poemario ganador Para que todo sea

RESPLANDECIENTE AMOR

Tú estás en mí, Señor, invades mis silencios y cubres de desvelo las noches derrotadas con tu mirada siempre rebosante
de encendida ternura. Porque Tú estás en mí advirtiéndome
de tantos falsos dioses que aspiran a embaucarme ocultos en fingidos oropeles.
No sé bien qué apetencia me seduce
para soñar con la dulzura entera
de la esperanza erguida de tu cielo.

Oh Amor, Amor resplandeciente
que hacia la noche alada me conduce
por el camino que la brisa aroma
y siento en mi pecho tu amoroso esplendor que a mi ensueño procura
silencios íntimos.
Mi alma se yergue amante
hacia la alta colina donde en la brisa calma se esparce Dios y una cosecha
de blancos lirios
cubre la amanecida gozosa con su manto y hasta mi piel se asoma el tibio roce
del celeste rocío que tus labios alientan.

Oh Altísimo Tabor, serena cumbre
donde gestan su luz las alboradas.
Todo me lleva a Ti, cima de encumbramiento, y allí quiero perderme y renacer de nuevo, amadamente ungido por tus manos.

CLARIDAD

Su claridad nunca es escurecida,

hermosa plenitud en resplandores

y eterno manantial, alto de amores,

pues sé que toda luz de Él es venida.

Señor, cómo agradezco que en mi vida

te derrames igual que se derrama

el agua por la sed que mi alma clama.

Y mañana, si viene noche oscura,

inúndame de luz esta andadura

con el nítido brillo de tu llama

COMPROMISO

Dios sostiene mi vida y aún la sube

con la fuerza amorosa de sus manos,

más allá de los límites cercanos

donde vuela indolente alguna nube.

Dios sostiene mi vida y es que tuve

mucha suerte de hallar por estos llanos

al mismísimo Dios en los hermanos

con los que estando siempre nunca estuve.

Bien sé que me sostienes noche y día,

mi duda está en si yo te sostendría.

Bastará que Tú digas que me quieres.

Signemos con amor el compromiso

y llévame contigo al paraíso

que quiero contemplar amaneceres.

1 15 de enero de 2016.

2 18 de enero de 2015.

3 Transfiguración, 131, 153.

RESUMEN CRÍTICO DE LOS MIEMBROS DEL JURADO SOBRE LAS ONCE OBRAS FINALISTAS XLII PREMIO MUNDIAL FERNANDO RIELO DE POESIA MISTICA

14 de diciembre de 2022

José Acosta, Nos guiarán las luciérnagas (Nueva York, EE.UU.). Poemario en el que se vierte la vivencia purificativa de la noche espiritual, con su saldo de intenso nihilismo. Estamos ante una poesía acerada, cuyos frecuentes nocturnos son, no tanto sensoriales, sino interiores. Es la experimentación de lo efímero del tiempo, frente a una eternidad que no termina de manifestarse, sino que es tan solo promesa intuida. Estamos ante una poesía intensamente aflictiva: “Dentro de mí, apenas oculto, hay un hombre llorando”. El poeta se hace tragedia ante el dolor y la muerte: “Lo que eres es un cuenco roto / que en este momento se derrama”. El yo poético se desdobla frecuentemente para adquirir una conciencia a la vez lúcida y terrible de la propia nada: “Y si la vida solo fue una tabla salvadora / aferrada a la cual huimos de lo eterno? / ¿Y si la muerte es el lugar al que realmente / pertenecemos? […] ¿Y si la noche es el camino de regreso, y el sol, la lámpara / con que alguien nos busca?”. Se observa, sin embargo, un halo de esperanza entrando en la experiencia de la muerte ante el propio ataúd: “Todos lloran a mi alrededor / creyendo que yo aún sigo allí. / Siento que este es el camino de regreso. / Que Dios me espera tras las cortinas, / y que la muerte es solo una puerta / para regresar a Casa, a la primera / y la última”.

Edgardo Iván Alarcón Romero, Cristo del amor, tú eres mi refugio (Chile). Poemas celebrativos, que cantan la certeza de la presencia divina y su amor en el ámbito de la creación, en un tono de suavidad y sencillez, liberado de tensiones. Esta alegría trasciende los instantes de dolor y aspereza, en un empuje de optimismo radiante: “Qué hermoso / es sentir la tibieza de las manos / uniéndose en esta noche de amor, / en que el árbol que creíamos secarse / en nuestro corazón, vuelve a florecer, / y amanece”. Los momentos de adversidad o aspereza se resuelven siempre en un tono positivo, en el que la vida es un tiempo de amor, y la estación definitiva es la primavera, plena de luz y floración: “Un perfume / a primavera que volvía a nacer, / hermosa imagen de Dios, / y su amor que ilumina las notas / del arpa, y la alegría compartida / de soñar contigo y vivir en ti”. Los poemas transmiten una serena confianza que se vierte en cauces de contenida y vibrante emoción: “Qué hermosa / es esta calle sin nombre / por la que voy de regreso a casa, / enterneciéndome con el rocío / que besa los pétalos de los lirios”.

Antonio Bocanegra Padilla, Cuadros líricos de la pasión. Vía Crucis (Cádiz, España). Este poemario constituye una meditación poética sobre la pasión y muerte de Jesús dentro del marco narrativo que el Via Crucis le proporciona. Los poemarios, en su mayoría sonetos, romances, coplas, octava real, décimas, recrean con maestría el doloroso tramo final de la vida del Señor, y proporcionan al poeta la ocasión de implicarse piadosamente en él. Hay sinceridad, emoción contenida, sin excesos, destreza teatral en los cuadros, finura y transparencia en la expresión. El yo poético también se proyecta en versos de corte lírico, de modo que el conjunto poemático alcanza una solidez arquitectónica que combina equilibradamente distintos moldes expresivos y tonos poéticos: “Cristo de las tres caídas, / río de amor desbordado, / sagrario caído en tierra / y yo mirando a otro lado. / ¡Cristo de la buena muerte, / camino vas del Calvario, / una cruz te está esperando / para morir solitario!”. El poeta concluye con una oración de esperanza, confesional, pidiendo el perdón por la maldad humana y el aumento de la propia fe: “Te esperamos, Señor, para que laves / tanta crueldad a la que el hombre es dado, / la maldad, que es opima su cosecha. / De nuevo hazte presente, aunque, ¿sabes?, / no quiero ver tu herida, tu costado / pero es débil mi fe y el mal acecha”.

John F. Deane, Night of Taking Flesh (Dublin, Irlanda). Mediante poemas de gran fuerza descriptiva, a la vez que arduamente tallados, el poeta recrea escenas jesuánicas y neotestamentarias en general, recreadas por la vivencia propia, a la luz de las tragedias del mundo contemporáneo con su dolor y marginación. Los planos se entreveran en poemas de enorme tensión expresiva, en los que el poeta busca reavivar el misterio de la encarnación, trasladado a un paisaje a la vez cercano y exótico, en el que lo humano vibra de forma muy intensa. La religiosidad de estos poemas se cifra en alusiones neotestamentarias, en la recreación de los personajes de la Sagrada Familia, transfigurados en hombres y mujeres de hoy. Hay una fusión de tiempos y espacios, dentro de un tono intensamente personal que quiere penetrar en el misterio espiritual que palpita en la realidad entera: “[…] That we May honour / the faithful ones, the Mother Miriam, / the Father Yosef, and hold to the word, / the spirit-word hovering, the Mystery, tongues / of fire and the earth replies. Unspoken”. Su mirada se va volviendo más comprensiva y compasiva y va emergiendo su deseo de oración y súplica hasta caer de rodillas y exclamar: “Night of taking flesh, our loss, and, I prayed, his gain. / I knelt, overwhelmed again by the sense of wholeness. / Amen, I prayed, Oh Christ my Christ, Amen”.

Antonio Díaz Tortajada, Un mar sin orillas (Valencia, España). En poemas de corte confesional, el yo lírico va escanciando su amor. Son piezas dialogales, que fluyen sin estridencias. En ellas, el poeta se ve a sí mismo indigente, necesitado de lo más esencial a la vida, que es el amor, la presencia del Amado. Hay una alegría de fondo en estos poemas, que nace de la certeza de tener a Dios cercano: “Dios es música afable de vivos pentagramas, fragante melodía que invade los sentidos, / y nos llama a su lado con llama acariciante / y una inmensa ternura que se adentra en el alma”. El camino escogido por el yo lírico es el de la contemplación de lo sencillo y cotidiano, en el que la naturaleza es a la vez medio expresivo y síntoma: “pero quiero encontrarte en las cosas sencillas, / en las cosas humildes que bendicen tu nombre / […] Tu presencia es un río de caudal transparente, / que penetra en mi ser con divinos arpegios / del concierto infinito que invade mis sentidos / porque lleva en sus notas el lenguaje más puro / de las flores y frutos de un vergel prodigioso” . A Dios se le aclama en este libro, sobre todo, como fuente de amor inagotable, a la que todos pueden acercarse a beber y satisfacer las ansias más hondas: “Eres el manantial que no se agota, / la constancia del agua transparente / en germinal concierto, el agua viva”.

María Nieves Díez Taboada, Al fondo de este lago (Madrid, España). Este libro se divide en dos partes. La primera, “Sonetos espirituales”, está compuesta de sonetos de bella factura, en los que el yo lírico crea fecundos contrastes y resuelve paradojas para revelarnos la síntesis única del amor divino y la sabiduría que viene de lo alto. La segunda, titulada “Otros poemas espirituales”, se compone de una miscelánea de formas poéticas. No hay titubeos en una misma actitud de adhesión a lo divino, y en los diversos poemas se pone siempre de relieve la experiencia mística de la autora, que, lejos de caer en el virtuosismo formal, acierta en hacer confesión de la propia vida: “Revuelvo la hojarasca que me llena, / por conocer qué norma de tirano / equivoca mi boca y a mi mano, / acalla tu rumor, tu soplo frena. // Y desbrozado al fin el huerto seco, sediento buscará tu arroyo amigo; / vaciada de mí tendrás un hueco // para verter tu gracia en mi costado, / si te encuentro, Señor. Pero ¡qué digo! / si al vaciarme ya te habré encontrado”. Nuestra poetisa experimenta la purificación, y ve que no puede alcanzar la unión como quisiera, pero está segura que Él es el manantial que calma toda sed: “Tú te me escapas siempre, / te vas de mí como niebla / entre los dedos …. / porque ¡es tanta mi sed! / y estoy segura / que eres Tú el manantial / para calmarla.”

Carlos González García, Mi cordero traspasado por amor (Madrid, España). Este libro se estructura principalmente en torno a cinco secciones dedicadas a aspectos de la pasión: “La crucifixión”, “La muerte”, “Los improperios”, “Las siete palabras” y “La desnudez de Jesús”, además de una sexta titulada “La resurrección”. Se compone de sonetos que tienen la particularidad de combinar rimas asonantes y consonantes. Los distintos poemas presentan una confesión íntima que participa de los episodios del sufrimiento redentor de Jesús; su protagonista es el espíritu acongojado del poeta, que se une a la oblación del Señor en poemas que recrean, desde un punto de vista personal, esas horas de dolor. Hay por ello una fusión amorosa a la vez que acongojada: “La penumbra se hace escarcha, hay tanta sed / si el otoño ha desbandado en plenitud / y has vestido cada grieta de mi ser. // Ya no hay frío de silencios, solo Tú: / convertido en Cuerpo y Sangre por caer / del costado derramado de la cruz”. El poeta se une a la muerte de Jesús para ser testigo amoroso de ella: “No estás solo, aquí me tienes, mi Jesús, / escondida tu figura cuidaré / cada pliegue de tu carne con quietud; // y, si abrasan las espinas, velaré / las heridas de tus manos, la virtud / de este Rostro que, sin duda, más amé”.

Adela Guerrero Collazos, Desde el oasis de tu luz (Cali, Colombia). La autora vierte en poemas apasionados y vitales su experiencia mística, que es primordialmente unitiva. Por eso los versos invitan a la exaltación de la vida y de la creación entera: “La vida, inolvidable experiencia, / regalo sin nombre. / Sonora carcajada en el festejo de las horas”. Cada pieza es como un salmo de alabanza y alegría, en el que el hablante lírico se reafirma en su fe, y goza de las primicias de un amor que es ya posesión: “Comparto mi felicidad / […] Desde allí / desde tu secreta estancia / renazco en Ti, / esencia de mi regocijo / por tiempo indefinido”. La vivencia amorosa del yo poético alcanza una dimensión cósmica, que alcanza a los confines del universo, de modo que toda la creación es garantía de una presencia a la vez misteriosa y pujante: “misterio de la certeza de que eres / en los rincones más oscuros del universo / como los hoyos negros, / mientras borbotean de tu energía inteligente. / Y aquella nueva visión de la vía láctea / que supera la sumatoria / de las miríadas de galaxias, / […] ¿Quién puede decir / que no eres el tallador de tanta maravilla?”. Vida de unión después del encuentro, donde la Luz transforma el alma con el éxtasis: “Era yo nave vacía / hasta la noche aquella / cuando me abrasaste de tu Luz / y me extasiaste”. Es una luz que se aprecia más porque ha tenido la experiencia de su ausencia: Después fuiste Tú/ quien hasta el pozo donde naufragaba/ llegaste/ recogiste mis deslices/ y supe de la infinitud de tu abrazo”.

Francisco Jiménez Carretero, Para que todo sea (Albacete, España). Las secciones en este poemario discurren formando una unidad de tono y actitud. En la primera, el poeta glosa motivos de la poesía mística clásica, dándoles un nuevo fulgor, y vierte en los odres expresivos antiguos el vino nuevo de su vida íntima: “En una noche oscura, / con ansias en amores inflamada / busqué la luz amada / perdurable e infinita en su blancura”. En la sección segunda, nos brinda con sonetos de fina hechura, que transmiten la misma experiencia interior hecha encarnación vital y lucidez consciente sobre el trasfondo del tiempo: “Siete décadas ya de estar en medio, / a veces la alegría, otras el tedio / miden mi anochecer hasta la aurora. // Me siento el devenir de un tiempo breve, / pero mi corazón, Señor, se atreve / a esperar que amanezca a cualquier hora”. La sección tercera adquiere un cierto matiz melancólico y crepuscular, que no cae, sin embargo, en el derrotismo, sino en la ilusionada expectativa de un cielo cada vez más cercano, en el que Dios aguarda: “No sé por qué te empeñas en decir / que el cielo queda lejos / y no puedes tocarlo. / Pasa en silencio el aire y te roza la piel, / como si te habitara siempre / con su azulada transparencia…”. La cuarta sección vuelve al molde formal de los sonetos, para concluir con un poema de verso libre que recapitula el libro, y sintetiza los temas anteriores: “Porque Dios está, ahí, / en la presteza de un abrazo / que explosiona de amor cuando el silencio grita / y en el nacer sencillo de las horas /…/ Mi casa se ha encendido de repente / con la luz que proclama su mirada, / porque Dios es / y está aquí para que todo sea”.

Jesús Antonio Loya González, Cantos de un nuevo ser en Jesucristo (Chichuachua, México). Este libro propone una reflexión poética sobre temas y motivos bíblicos, pasados por la experiencia del hablante lírico. Una voz henchida de fe habla en los poemas, muchos de ellos estróficos. Con frecuencia se detiene en los misterios de la pasión de Jesús, y los glosa con genuina emoción. La Palabra ocupa un lugar central, y nos traslada a la realidad de un Dios que es Verbo, comunicación amorosa y salvífica; el poeta se siente así unido en su palabra a la Palabra por excelencia: “Quiero emerger de ti, de tu Palabra, / comer pan y beber ante tu mesa, / que el corazón en flor en ti se abra / ¡y mi debilidad se haga firmeza…!”. La Palabra es vianda espiritual, consuelo, instrumento redentor: “Pescador, echa las redes / Junto a Cristo desde el arca / ¡pescador echa las redes, / las redes de la palabra…!”. Es un libro oracional y de súplica; en el largo poema “Elegía por mi patria”, por ejemplo, el yo lírico se hace solidario de las turbulencias presentes y los sufrimientos que un pueblo debe arrostrar como plagas modernas que lo atribulan, para terminar con una nota esperanzada: “Cristo vendrá, de gloria coronado, / para colmar de amor y de consuelos, / al hermano que sufre atribulado… // ¡Cimbrando las potencias de los cielos, / hará que el mundo tema, y se asombre, / mirando el firmamento entre desvelos!”.

Jesús Martínez García, Solamente una vez (Zaragoza, España).

El hablante lírico de este conjunto se despoja de artificios y acude a la expresión directa que nace del trato inmediato con Dios. Se tiende hacia una cierta desnudez, y lo que importa es consignar la impresión inmediata; de ahí los coloquialismos, prescindiendo deliberadamente de cualquier retórica. Las frases son breves como pálpitos, y del tono se desprende una urgencia por la íntima cercanía: “Llévame de la mano mi Dios, / soy Eva, soy Adán cuando era niño. Sujétame a ella con clavos / imperdibles”. A veces la brevedad se concreta en poemas que son apenas una frase, un pensamiento que se propone reflejar la intensidad de una vivencia: “Quien ha paladeado /el vino nuevo de Caná, / no se conforma con menos”. Y en contraste con estos poemas palpitantes, el libro va intercalando sonetos de ritmo sosegado, en los que la contemplación se remansa, para gestar así semblanzas de mística coyuntura: “Cuando te ausentas todo queda en vilo. / Sin Ti mi oración es duro empeño. / No me puedo creer que fuera un sueño. / Te llamo, y tu respuesta es el sigilo. // Ya no me dices nada, ya vacilo. / Mi alma abandonada como un leño, // sin pájaros, sin frutos, sin su Dueño. / ¿Será que no me quieres? No es tu estilo”.

Los miembros del Jurado XLII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística

Luis Casasús Latorre, Tomás Albaladejo Mayordomo, Enrique Baena Peña,

David G. Murray, José María López Sevillano

COMITÉ DE HONOR DEL XLII PREMIO MUNDIAL FERNANDO RIELO DE POESÍA MÍSTICA

Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Carlos Osoro Sierra

Cardenal Arzobispo de Madrid

Excmo. y Rvdmo. Mons. José Luis Retana Gonzalo

Obispo de Salamanca y Ciudad Rodrigo

Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca

Excmo. y Rvdmo. Mons. Jesús Pulido Arriero

Obispo de Coria-Cáceres

Vice Gran Canciller de la Universidad Pontificia de Salamanca

Excmo. Sr. D. Luis María Anson Oliart

Miembro de la Real Academia Española

Excma. Dra. Dª Aurora Egido Martínez

Secretaria de la Real Academia Española

Excmo. Dr. D. Darío Villanueva Prieto

Miembro de la Real Academia Española

Excmo. Dr. D. Luis Alberto de Cuenca

Miembro de la Real Academia de la Historia y poeta

Excma. Dra. Dª Mirian de las Mercedes Cortés Diéguez

Rectora Magnífica de la Universidad Pontificia de Salamanca

Excmo. Dr. D. Enrique Sanz  Giménez-Rico

Rector Magnífico de la Universidad Pontificia Comillas

Excmo. Dr. D. Daniel Sada Castaño

Rector Magnífico de la Universidad Francisco de Vitoria

Excmo. Dr. D. Emilio Lora-Tamayo D’ Ocón

Rector Magnífico de la Universidad Camilo José Cela

Excmo. Dr. D. Javier Prades López

Rector Magnífico de la Universidad Eclesiástica San Dámaso

Excmo. Dr. D. Rafael Rodríguez-Ponga y Salamanca

Rector Magnífico de la Universidad Abat Oliba CEU

Excma. Dra. Dª. Rosario Sáez Yuguero

Rectora Magnífica de la Universidad Católica de Ávila

Excmo. Sr. D. Juan Van-Halen Acedo

Poeta y Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles

Excmo. Sr. D. Ramón Pernas López

Escritor. Miembro de la Academia Pontificia Auriense-Mindoniense de San Rosendo.

Excmo. Dr. D. Santiago Acosta Aide

Rector Canciller de la Universidad Técnica Particular de Loja (Ecuador)

Excmo. Dr. D. Jesús Muñoz Diez

Pro Rector de la Universidad Pontificia de Ecuador Sede Ibarra

Excma. Dra. Dª Luján González Portela

Pro Rectora de la Universidad Pontificia de Ecuador Sede Santo Domingo

Ilmo. Dr. D. Bruno Rosario Candelier

Director de la Academia Dominicana de la Lengua

Ilma. Dra. Dª Ruth Fine

Presidenta de la Asociación Internacional de Hispanistas

Ilmo. Dr. D. Gabriele Morelli

Presidente de la Asociación de hispanistas italianos

Premio Ñ 2022 otorgado por el Instituto Cervantes

Ilmo. Dr. D. Jaime Siles Ruiz

Poeta. Catedrático de la Universidad de Valencia

Ilmo. Dr. D. Andrés Sánchez Robayna

Poeta. Catedrático de la Universidad de La Laguna

Dr. D. Carmelo Guillén Acosta

Poeta. Director de la colección Adonais de Poesía

Dr. D. Jerzy Nawojowski, OCD

Director del Centro Internacional Teresiano Sanjuanista

Sr. D. Carlos Aganzo

Escritor. Subdirector de la Fundación Vocento

Once obras procedentes de Chile, Colombia, Estados Unidos, Irlanda, México y España finalistas del XLII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística

Las obras:

Acosta, José: Nos guiarán las luciérnagas (NY, EEUU)

Alarcón Romero, Edgardo Iván: Cristo del amor, tú eres mi refugio (Curicó, Chile)

Bocanegra Padilla, Antonio: Cuadros líricos de la pasión. Via Crucis (San Fernando, Cádiz, España)

Deane, John F.: Night of Taking Flesh (Dublin, Irlanda)

Díaz Tortajada, Antonio: Un mar sin orillas (Valencia, España)

Díez Taboada, María Nieves: Al fondo de este lago (Madrid, España)

González García, Carlos: Mi Cordero traspasado por amor (Fresnedilla de la Oliva, Madrid, España)

Guerrero Collazos, Adela: Desde el oasis de tu luz (Calí, Colombia)

Jiménez Carretero, Francisco: Para que todo sea (Albacete, España)

Loya González, Jesús Antonio: Cantos de un nuevo ser en Jesucristo (Chihuahua, México)

Martínez García, Jesús: Solamente una vez (Zaragoza, España)

han sido declaradas Finalistas del Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, en este 2022, año en el que el Premio alcanza su edición número cuarenta y dos.

Al Certamen, de convocatoria anual, han concurrido 232 obras procedentes de 27 países, reflejo sin duda del desarrollo de la creatividad frente a momentos de crisis tan importante como los que estamos atravesando a nivel mundial.

Este Premio que comenzara su andadura el 8 de diciembre de 1981 en el Salón de Actos del Ateneo de Madrid, ha ido adquiriendo a lo largo de estos cuarenta y un años de existencia, un prestigio y un reconocimiento a nivel mundial.

La proclamación de la obra ganadora se realizará en acto público que se desarrollará de forma presencial, el próximo 16 de diciembre, viernes, a las 18 horas de Madrid (España), en el Aula Magna de la Universidad Pontificia de Salamanca. Si no podéis asistir presencialmente, podéis seguir la retransmisión del Acto en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/embed/nvlUjTYRDi4

Presentación del poemario «Donde más amanece» de Daniel Cotta Lobato

El viernes 14 de octubre, a las 19:00 h. tuvo lugar en el Salón de Actos del Excmo. Ateneo de Sevilla, la presentación del poemario Donde más amanece, de D. Daniel Cotta Lobato, obra ganadora del XLI Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística de 2021 al que concurrieron 267 poemarios procedentes de 28 países.

En el acto, que estuvo presidido por D. Miguel Cuevas Pérez, Bibliotecario del Ateneo, intervinieron el poeta D. Carmelo Guillén Acosta, D. Jesús Cotta Lobato, poeta galardonado y hermano del autor, así como doña Ascensión Escamilla Valera, directora general de la Fundación Fernando Rielo.

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